Cuando no debería salir nada mal. Cuando todo lo que hice fue tan bien cubierto que no deberían quedar rastros ni mucho menos pruebas, se me ocurre la maravillosa idea de confiar. ¡Espectacular ¿no?! Y bueno, cuando una cosa lleva a la otra, el mundo ENTERO termina por enterarse de todo. Ahora es el momento de poner caras, inventar excusas, aceptar sermones y, por sobretodo, aprender a quedarse calladito.
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