martes, 25 de octubre de 2011

A life without you

First minute: Checked :)

martes, 18 de octubre de 2011

Víctima de una adicción

Necesito. Quiero. Necesito. Tengo que. Quiero. Debo. Necesito. Quiero. Tengo que...
Pasan los días, las horas, los minutos y lo quiero. Lo quiero ahora. Me pongo nervioso, tiritón, ansioso, se me van las palabras y no sé qué hacer. Sindrome de abstinencia. Mi cuerpo me lo pide y no puedo entregárselo. ¿qué hacer? Al parecer la mejor terapia es seguir con el tratamiento, abstenerme. Quizá con el tiempo se vaya y no vuelva, y pasará lo peor. La tranquilidad volverá a mí y seguiré con mi vida, hasta una nueva recaída...

Your scent it's like a 
drug to me

miércoles, 12 de octubre de 2011

No es mío.

-Te odio.
-¿A mí?
-Sí, te odio, te odio, te odio, te odio con todo mi corazón!
-Pero ¿por qué? ¿he hecho algo?
-¿Que si has hecho algo? De partida tienes esa sonrisa que hace que se me ponga cara de tonto. Me miras con esos ojitos que hacen que tenga que sonreír aunque no quiera, aunque esté enfadado. Tienes esa mirada, esa mirada que se me centra en la mente y me vuelve completamente loco. ¿Y sigues teniendo el valor de decirme que qué has hecho? Has hecho que seas la persona por lo que dejaría todo en un instante. Has hecho que seas unas de las personas más importantes en mi vida. Has hecho que te quiera como no he querido nunca a nadie. Y has hecho que cuando te vea sólo quiera quedarme contigo...

Lástima que no se me ocurrió a mí

martes, 11 de octubre de 2011

Patético

Uff esta vez quedó más que comprobado. Es imposible olvidar(te). Y sinceramente no sé porqué. Cuando no sé de ti puedo seguir como si nada ocurriese, como si todo estuviera bien, como si no te necesitara. Pero cada vez que te veo caigo rendido, es como si todas mis convicciones desaparecieran o perdieran todo su valor. Y me entrego, me entrego al sentimiento, pero siempre es mío, sólo yo. En el momento todo se siente bien, puesto que nunca me he sentido rechazado. Pero cuando todo se acaba y vuelvo a estar solo y se dan los tiempos de análisis y de reflexión, ahí es cuando me doy cuenta de lo patético que suena "dame cariño" o "¿abrázame?" o cualquier otra cosa que quiero pero que a ti no te nace. 

Ya no sé qué hacer, no sé nada. Siento que lo he intentado todo -o al menos he tenido la intención- y nada da resultado, siempre llegamos a lo mismo. Queda todo bien, se olvida lo malo hasta la próxima pelea donde también sabemos cuál será el final. Y siento que moriría si no fuese así...

Ahora me cuesta un poco más. Te tuve conmigo un día entero, una noche entera. Y con cada caricia me sentía igual de feliz que antes, dejando de lado que en verdad nada había cambiado. Me dejaste tu perfume, tu olor quedó impregnado en cada espacio de mi cama, en cada rincón de mi habitación y, lo que es peor, en cada parte de mí. ¡Y no se va! Honestamente no quiero luchar contra él ¡me encanta! y me apena. Me angustia.

Lo peor de todo es que ahora sólo me resta hacer lo que siempre hago en esta situación: Nada. Esperar a que vuelvas a tener ganas de verme o algo de tiempo. Para pretender que nada de lo que ha pasado ha tenido mayor trascendencia y seguir. Seguir en lo mismo. Hasta que no se pueda más...

Me gustaría que todo fuera más fácil. 
O simplemente que no fuera.
No quiero parecer patético.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Tiempo

Para todo hay que esperar. Las cosas que uno quiere hacer hay que programarlas, para que todo salga bien digo yo. El amor de tu vida, que no hay que buscarlo, pues llegará solo, también hay que esperarlo. Aquellas cosas que uno no quiere hacer, pero que inevitablemente van a ocurrir, también hay que esperarlas -pero de mala manera-. Particularmente ahora debo esperar por algo definitorio, lifechanging, y me está matando. No quiero esperar, quiero las cosas ahora. Quiero tranquilidad, seguridad. Quiero cambios, quiero todo. ¡Maldita impaciencia!

sábado, 1 de octubre de 2011

Never Again

Esto es demasiado. Un exceso. Necesito una dosis alta de autocontrol, de sentido común, de responsabilidad. Raúl para la weá.

Nunca más, nunca más, nunca más, nunca más, nunca más, NUNCA MÁS!


Y ahora a esperar.