Uff esta vez quedó más que comprobado. Es imposible olvidar(te). Y sinceramente no sé porqué. Cuando no sé de ti puedo seguir como si nada ocurriese, como si todo estuviera bien, como si no te necesitara. Pero cada vez que te veo caigo rendido, es como si todas mis convicciones desaparecieran o perdieran todo su valor. Y me entrego, me entrego al sentimiento, pero siempre es mío, sólo yo. En el momento todo se siente bien, puesto que nunca me he sentido rechazado. Pero cuando todo se acaba y vuelvo a estar solo y se dan los tiempos de análisis y de reflexión, ahí es cuando me doy cuenta de lo patético que suena "dame cariño" o "¿abrázame?" o cualquier otra cosa que quiero pero que a ti no te nace.
Ya no sé qué hacer, no sé nada. Siento que lo he intentado todo -o al menos he tenido la intención- y nada da resultado, siempre llegamos a lo mismo. Queda todo bien, se olvida lo malo hasta la próxima pelea donde también sabemos cuál será el final. Y siento que moriría si no fuese así...
Ahora me cuesta un poco más. Te tuve conmigo un día entero, una noche entera. Y con cada caricia me sentía igual de feliz que antes, dejando de lado que en verdad nada había cambiado. Me dejaste tu perfume, tu olor quedó impregnado en cada espacio de mi cama, en cada rincón de mi habitación y, lo que es peor, en cada parte de mí. ¡Y no se va! Honestamente no quiero luchar contra él ¡me encanta! y me apena. Me angustia.
Lo peor de todo es que ahora sólo me resta hacer lo que siempre hago en esta situación: Nada. Esperar a que vuelvas a tener ganas de verme o algo de tiempo. Para pretender que nada de lo que ha pasado ha tenido mayor trascendencia y seguir. Seguir en lo mismo. Hasta que no se pueda más...
Me gustaría que todo fuera más fácil.
O simplemente que no fuera.
No quiero parecer patético.
No hay comentarios:
Publicar un comentario