lunes, 28 de noviembre de 2011

Y...

Algo falta, algo ME falta.
 Ya no quiero más estar así. 
Quiero que se acabe la soledad, 
pero al parecer no es
una opción...

martes, 22 de noviembre de 2011

Wow

Lo hice, lo dije (casi) todo. Quedé un poco más tranquilo, con un peso enorme menos. Igual es extraño, siento que todo puede tomar el curso que debe ser, pero que no es el que  necesariamente quiero. Sigo con miedo, pero sin ese peso. Ahora queda esperar, ver si lo que dije y todo lo que pasé tiene algún efecto en la relación. Espero que sí, me apesta hacer cosas con un fin y que no se cumpla, fomenta mi frustración. Creo que esta vez fui fuerte, no di mi brazo a torcer. Ahora bien, esto puede ser perjudicial. Puede traerme más consecuencias que beneficios, pero ya está hecho y soy feliz porque fui capaz. Ya habrá tiempo para estar triste de nuevo si es que las cosas no resultan. Es parte de los riesgos que hay en las decisiones, pero me quedo tranquilo con que esta vez lo hice, no quedó en palabras, no quedó en este blog :)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Cry

Quiero llorar. En serio. Lo extraño al punto que me duele, que no sé qué hacer. Pienso en una solución pero no soy capaz de llevarla a cabo. Me duele, y me duele sólo a mí. Es simple, pero no quiero más dolor. Quiero llorar y sí, he llorado ¿hasta cuándo? un año de historia, meses de dolor, semanas de angustia, días de lágrimas derramadas, horas de agonía y minutos de desesperación. Ya es tiempo de detenerse, de pensar más en mí... o no, de hacer cosas por mí, porque de todas las cosas que he hecho, o he pensado hacer, el único que ve los resultados y sus consecuencias soy yo. No quiero sufrir, ya sé que no soy fuerte, pero algo tengo que hacer. Tengo miedo y quiero llorar.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Conclusión

Uno de los beneficios de tener muchos amigos con problemas amorosos, es que a raíz de ellos puedo sacar conclusiones personales. Y con problemas amorosos me refiero a la inestabilidad de las relaciones. En la práctica es bastante engorroso estar consolando a tus amigos cada dos o tres días porque terminan la relación y luego vuelven a comenzarla. Mi único problema con eso es que, como son mis amigos, me invade un sentimiento incontrolable de empatía, lo cual provoca que sus cambios de ánimo, sean también míos. Si ellos están tristes, yo también lo estoy, pero también si ellos son felices, yo igualmente lo soy. He ahí la dualidad de la situación.

Ahora la conclusión. El hecho de que terminen la relación y vuelvan a intentarlo, tiene varios significados. Pero el que quiero rescatar, es que aún cuando las cosas han estado tan mal que deciden terminar, siempre hay algo mayor, algo más poderoso que los incita a querer volver a comenzar, y quiero pensar que es ese cariño (no hablaré de amor) que es tan fuerte que te hace querer intentarlo una vez más. Ahora bien, cuando lo extrapolé a mi situación, me puse a llorar. Sí, me puse a llorar porque me di cuenta de que él nunca quiso intentarlo nuevamente conmigo. Me di cuenta que después de todo no quedó ni un poquito de ese cariño inmenso que se expresaba en cada ocasión posible y que en el fondo no fueron más que palabras.

Puede sonar enfermizo, pero siento un poco de envidia. De una u otra forma me habría gustado intentarlo al menos una vez más. Como para saber que de verdad no había nada más que hacer. Pero también, me di cuenta de que si no tuvo intención de hacerlo, es porque de verdad él no sentía lo mismo que yo. Que estaba en una relación individual, sólo mía. Y lo peor de todo es que da cuenta de algo que venía hace tiempo, que pasó un periodo tan largo que eliminó todas sus posibles ganas o intenciones de intentar salvar algo. En el momento de término, por su parte no quedaba nada y yo no tenía idea. Me causa algo de envidia que nunca se atrevió a jugársela por mí, a tomar una segunda oportunidad sin importar cuál fuera el resultado. Pudo haber funcionado o no, pero al menos me hubiera quedado con la sensación de que lo intentamos...

Algo malo debo haber hecho, el problema es que nunca sabré qué fue...

domingo, 13 de noviembre de 2011

No quiero.

No quiero otros besos, ni otros abrazos, ni otro número de teléfono que me llame por las noches. Quiero los tuyos, porque me encanta tu sonrisa, la adoro. Adoro tus abrazos y tus locuras. Me encanta que me hagas reír. Me gusta cuando me miras y cuando sonríes sin ninguna razón. Adoro que me hagas esas típicas bromas, aunque me enoje y creas que las odio. Adoro tu forma de hablar, tus gestos y tu aroma (especialmente tu aroma). Me encanta estar contigo porque se me olvida todo. No quiero asumir que ya NADA es así, simplemente no quiero.

Supongo que en realidad no me gustan todas esas 
cosas. Tan solo me gustan 
porque las haces tú...

Y lo peor de todo...
Odio que me encantes a ese nivel (aún)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Miedo

Tengo miedo. Tengo mucho miedo. Miedo a volver a acostumbrarme a ti. Miedo a encontrarme solo y volver a echarte de menos como lo hacía antes. Miedo a perder todo lo que he ganado últimamente - con mucho sufrimiento -. Creo que seguiré como lo he hecho hasta hoy, seguiré mi camino pues sé que en ti nada va a cambiar y, lo más importante, sé que es lo mejor para mí...

martes, 8 de noviembre de 2011

Sorry

Te extraño. Pero no quiero hacerlo. No me hace bien. Me hace parecer débil cuando me he sentido fuerte en todo momento. Me hace caer ante la más mínima tentación, aunque no sea premeditada. Quiero saber cómo estás, pero mi orgullo me impide preguntar (o será mi miedo a la respuesta?) y cuando me decido a hablarte, me quedo paralizado, sin hacer nada, sin decir nada. Lo único que se me viene a la mente es "sorry". Sí perdón. Perdón por no tener nada que decirte, o por no ser capaz de decir lo que pasa por mi mente. Perdón por molestarte con mi silencio. Perdón por iniciar algo que no podría terminar, aunque quisiera. Perdón por cometer los mismos errores que tú. Perdón por no tener otra palabra más que "sorry". Perdón por dejar que el recuerdo me la ganara. Perdón por pensar en ti. Perdón por querer ser parte de ti. Perdón por buscarte aún cuando sé que no puedo encontrarte. Perdón por no dejarte ir. Perdón por quererte (conmigo). PERDÓN PORQUE NUNCA SERÉ CAPAZ DE PERDONARTE.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cryin' kiss

Encontré una forma de pasar el rato. De disfrutar los momentos de soledad y , porqué no, aburrimiento. Hay drama, romance, peleas, sexo, divorcios, amor, inocencia y salud, entre otros. ¿Qué mejor? tiene todo lo que me gusta. Hay un solo problema, como todo lo bueno, tiene un final. No muy cercano, pero lo tiene. En fin, a disfrutar lo que queda...

Me he sentido identificado con muchas situaciones, muchas imágenes que se quedan en mi mente y que me hacen recordar y sentir. He llorado y he reído, me encanta. Específicamente hay una imagen. Una pareja. un hombre muy triste y una mujer muy comprensiva. Un beso que me dejó sin aire, un beso que me recordó mucho de lo que quiero olvidar. Un beso acompañado de lágrimas, de pena, de rabia, de amor. Seguido de un abrazo, cálido pero distante, de amor también. Un beso que no podré olvidar. Uno de esos besos que te marca por siempre y, aunque quieras, no puedes olvidar.

Estoy seguro que quedan muchas otras situaciones que me llegarán hasta lo más profundo del corazón, es parte de la vida y ya estoy empezando a hacerme la idea. Una de las cosas más importantes que he aprendido últimamente es que el amor no se puede olvidar (y junto con el amor, todos los recuerdos y momentos vividos) pero es importante aprender a vivir con él/ellos, aprender y seguir.

I wish it was as simple
as it sounds