Un mes lleno de fechas importantes, cumpleaños (incluyendo el mío), festividades, término de un año de muchas actividades, emociones y sentimientos... Imagino que universalmente es considerado como un mes importante, quizá el más importante. Para mí también lo es, pero me invaden sensaciones de nostalgia y angustia envez de alegría y entusiasmo. Quizá porque en este mes ocurrió un hecho que, de seguro, me marcó para siempre. En el 2010, diciembre fue el mes más feliz que he tenido en mucho tiempo ¿impresionante como todo cambia tan drásticamente de un año a otro? pues sí, lo es. En cambio ahora, diciembre significa comenzar a revivir fantasmas del pasado que preferiría no tocar. Pero me conozco, sé que no lo dejaré de lado, sé que no estaría tranquilo si fuera así. En este momento prefiero pensar que diciembre será un desafío más, uno que sé que podré sobrellevar y dejaré, de una vez por todas, de sentirlo así, tan intenso. Siempre será importante, pero espero que luego ya no sea lo más importante. Y, aunque sea sólo para mí, siempre recordaré aquel 11 de diciembre...