Uno de los beneficios de tener muchos amigos con problemas amorosos, es que a raíz de ellos puedo sacar conclusiones personales. Y con problemas amorosos me refiero a la inestabilidad de las relaciones. En la práctica es bastante engorroso estar consolando a tus amigos cada dos o tres días porque terminan la relación y luego vuelven a comenzarla. Mi único problema con eso es que, como son mis amigos, me invade un sentimiento incontrolable de empatía, lo cual provoca que sus cambios de ánimo, sean también míos. Si ellos están tristes, yo también lo estoy, pero también si ellos son felices, yo igualmente lo soy. He ahí la dualidad de la situación.
Ahora la conclusión. El hecho de que terminen la relación y vuelvan a intentarlo, tiene varios significados. Pero el que quiero rescatar, es que aún cuando las cosas han estado tan mal que deciden terminar, siempre hay algo mayor, algo más poderoso que los incita a querer volver a comenzar, y quiero pensar que es ese cariño (no hablaré de amor) que es tan fuerte que te hace querer intentarlo una vez más. Ahora bien, cuando lo extrapolé a mi situación, me puse a llorar. Sí, me puse a llorar porque me di cuenta de que él nunca quiso intentarlo nuevamente conmigo. Me di cuenta que después de todo no quedó ni un poquito de ese cariño inmenso que se expresaba en cada ocasión posible y que en el fondo no fueron más que palabras.
Puede sonar enfermizo, pero siento un poco de envidia. De una u otra forma me habría gustado intentarlo al menos una vez más. Como para saber que de verdad no había nada más que hacer. Pero también, me di cuenta de que si no tuvo intención de hacerlo, es porque de verdad él no sentía lo mismo que yo. Que estaba en una relación individual, sólo mía. Y lo peor de todo es que da cuenta de algo que venía hace tiempo, que pasó un periodo tan largo que eliminó todas sus posibles ganas o intenciones de intentar salvar algo. En el momento de término, por su parte no quedaba nada y yo no tenía idea. Me causa algo de envidia que nunca se atrevió a jugársela por mí, a tomar una segunda oportunidad sin importar cuál fuera el resultado. Pudo haber funcionado o no, pero al menos me hubiera quedado con la sensación de que lo intentamos...
Algo malo debo haber hecho, el problema es que nunca sabré qué fue...
No hay comentarios:
Publicar un comentario