¡Qué rabia! El acuerdo era claro, una noche de diversión y al día siguiente tan extraños como siempre. Estaba todo bien, había pasado antes y nunca hubo problemas. Esta vez fue diferente, no puede evitar rescatar algunas cosas que antes no habían pasado. Detalles ínfimos - que estoy seguro que él no recuerda - pero que me impidieron recordar lo acordado.
La mañana fue menos incómoda de lo que pensé, sin embargo el tema no se tocó. Cuando llegó la hora de despedirse, el beso en la mejilla me hizo entender que el único que había pensado más de la cuenta fui yo. Y bueno, hablamos dos días después (como dos desconocidos), una que otra broma al respecto, buena onda y nada más.
Varios días después, volvimos a comunicarnos y el tema principal fue su vida amorosa. La parte graciosa es que me dediqué a dar consejos y parecer lo más empático posible, cuando en el fondo no quería saber nada de eso. Al parecer tiene su mundo hecho y vive intentando hacerlo funcionar. Claramente no estoy incluido - y es obvio! ¿quién incluiría a un extraño? - así que ahora a olvidar lo que nunca fue.
Qué triste vivir de la ilusión
pero más triste es cuando nunca hubo motivo
para estar ilusionado
A mí me pasa algo distinto, pienso siempre lo peor, solo para no ilusionarme... aunque bien el lo profundo fantaseo con un mundo surreal u.u... aunque lo uso para mi diversión mental xD
ResponderEliminar