Luego de un día bien movido, lleno de experiencias, agotador pero lleno de risas y muchas otras cosas buenas, uno espera llegar a la casa, ponerse cómodo y descansar... dormir. Quizá es en el sueño donde uno realmente descansa - o al menos espera hacerlo - y deja volar su imaginación, se pasa bien, se realizan aquellas cosas que, por muy redundante que suene, sólo ocurren en los sueños, en el fondo ser feliz y escapar de la realidad al menos por unas horas.
Pero cuando uno quiere escapar y no pensar aquellas cosas que diariamente nos atormentan y nos hacen desear no estar despiertos y, aún así, en sueños no es capaz de encontrar tranquilidad.... es la peor sensación del mundo. Y no es lo peor por el contenido del sueño, sino que es lo peor pues uno sabe cuando se trata de cosas imposibles.
Me causa una cantidad impresionante de sentimientos encontrados soñar contigo, pues en el momento del sueño es una de las mejores cosas que he sentido. Tantos recuerdos invaden mi cabeza, mi corazón, mi todo. Recuerdo por unos instantes lo que es ser feliz con alguien. Y por otro lado, al despertar, siento un vacío enorme, que me deja inmóvil, que me hace pensar si alguna vez seré capaz de volver a llenar.
Es una constante paradoja: Me encanta pero lo odio ¿será posible dejar de soñar?
Los sueños mientras duermes son sueños, nada más :/ ...
ResponderEliminarNo sabes cuanto entiendo esa sensación en donde todo lo que parece perfecto se tranforma en una mini tortura cuando despiertas y te encuentras con la verdad, pero sabes, cuando pienso en que hay tantas cosas que amo (cómo tú), que no aparecen en esos sueños que, tanto anhelo se hagan realidad, mi ánimo mejora, después de todo, las mejores cosas de la vida, las risas, las conversaciones, los momentos ricos de paz, no están con él, sino con otros... Me hacen querer permanecer despierta para disfrutarlos a concho y después irme a dormir a volver a soñar, de esos sueños que tanto anhelo tengo que se vuelvan realidad.