Pensé que sin saber de ti en harto tiempo, las cosas serían mucho más fáciles. De esa manera no tendría que ver lo mucho que te entretienes, no tendría que enterarme de las cosas que haces y con quién, y no tendría que darme cuenta de lo bien que estás sin mí.
Pero obviamente no todo pasa de la forma en que se planea. Y bueno, agradeciendo a la curiosidad, te busqué, averigüé, investigué, hice todo lo que me había propuesto no hacer y me enteré de lo que no quería. Confirmé que sigues tan bien como te dejé (o me dejaste? ya no sé qué me afecta más) y que haces todo lo que yo no he sido capaz de hacer... Seguir.
Ahora entiendo porqué la curiosidad mató al gato... ¿podría tener el mismo efecto en mí?

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